Construyendo una candidatura unitaria

Madrid a 13 de Septiembre del 2015

 

Nuestro país sigue sufriendo los efectos de una grave crisis económica así como de la gestión neoliberal que han hecho los Gobiernos del PSOE y del PP. Un nuevo orden social se dibuja en el horizonte de tales políticas, caracterizado dicho orden por la extensión de la precariedad laboral, la flexibilidad en todos los ámbitos de la economía y la crisis permanente para sectores cada vez mayores de la población. Al mismo tiempo continúa la política de privatizaciones de las empresas y servicios públicos, con externalizaciones que deterioran la calidad, multiplican los conflictos laborales e incrementan los espacios de negocio del capital privado. Todo ello en un contexto internacional y nacional en el que el poder privado, poder salvaje y antidemocrático donde los haya, chantajea y extorsiona con impunidad a los poderes públicos contestatarios. El reciente caso de Grecia es un ejemplo paradigmático de esta cuestión.

Sin duda, las reformas institucionales acometidas por el bipartidismo, muchas veces a instancias de la Unión Europea y de las patronales y finanzas internacionales, tienen como objetivo establecer un nuevo diseño jurídico-político en el que se enmarque nuestra vida cotidiana. Es un proceso constituyente en toda regla que busca definir los límites de lo posible e imposible en política para las próximas décadas, siempre desde las coordenadas ideológicas del neoliberalismo y de los intereses de las grandes empresas y fortunas.

Como consecuencia de estas reformas, en los últimos años se han ido articulando distintas respuestas populares. Las huelgas generales, el movimiento 15M, los movimientos en defensa de los servicios públicos, las marchas por la dignidad o el movimiento antidesahucios han sido exponentes claros de esas respuestas, a veces sectoriales y otras veces más generales, que surgían desde las clases populares afectadas por la ofensiva neoliberal. Izquierda Unida también ha participado activamente en todas esas movilizaciones que buscaban –y siguen buscando- la defensa de lo común y de lo público.

En todo caso, desde el 24M nuevos sujetos políticos han emergido también como cristalizaciones político-institucionales de esas movilizaciones. Así, las llamadas candidaturas de unidad popular han tenido una fuerte irrupción en el panorama político español, hasta el punto de que muchas de ellas han logrado romper la espina dorsal del bipartidismo y, tras acuerdos de investidura, incluso gobernar importantes ciudades del Estado. Al mismo tiempo, la consolidación y extensión del poder municipal de Izquierda Unida ha servido para ampliar la capacidad de nuestra organización para definir las formas de gestión que afectan a decenas de miles de personas. Otras organizaciones políticas rupturistas han logrado, asimismo, contribuir al debilitamiento del bipartidismo en términos electorales y de gestión municipal.

Sin embargo, el bipartidismo parece consolidarse en unos porcentajes de intención de voto que podrían permitirle mantener el poder estatal. Además, la irrupción de una fuerza reformista como Ciudadanos podría, en cualquier caso, servir de sostén de un hipotético gobierno neoliberal tras las elecciones generales de este año, del mismo modo que ya está sucediendo en importantes comunidades autónomas como Andalucía o Madrid. De darse esa situación, no cabe duda de que el régimen y el bipartidismo iniciarían una nueva fase en el proceso constituyente con una reforma de la ley electoral, una reforma constitucional lesiva para los intereses de las clases populares y la continuación de reformas estructurales de naturaleza neoliberal.

Toda una historia de lucha y conquistas sociales del movimiento obrero y ciudadano están en juego en este ciclo electoral, y no podemos consentir que sean arrasadas por la fuerza del neoliberalismo y de sus representantes. Por esa razón, desde Izquierda Unida reafirmamos nuestra apuesta por la Unidad Popular, como instrumento útil para que el pueblo y las clases populares nos unamos en defensa de un modelo de justicia social y en torno a un programa político de transformación de las bases económicas y democráticas de nuestra sociedad.

Nuestro objetivo, que creemos que además de necesario es posible, es la conformación de una candidatura unitaria que aglutine a todas las fuerzas políticas y sociales que apostamos por la ruptura democrática para que en diciembre de 2015 pueda disputarse el poder estatal al bipartidismo y sus sostenedores.

Como consecuencia de ello,

1. Izquierda Unida hace un llamamiento a mantener el diálogo fluido entre las fuerzas rupturistas, con actitudes cordiales y respetuosas que contribuyan a llegar a acuerdos electorales y políticos en beneficio de la mayoría social.

2. Izquierda Unida ve con esperanza la existencia de un clamor popular a favor de una candidatura unitaria. Asimismo, nos felicitamos de que diferentes procesos como Ahora en Común y múltiples manifiestos publicados en los últimos meses hayan abundado en esa idea.

3. Izquierda Unida saluda el llamamiento de Ahora en Común a las fuerzas sociales y políticas para la conformación de una candidatura unitaria, con un programa político rupturista, y ve con ilusión que la iniciativa Ahora en Común vaya a convocar primarias territoriales y a la Presidencia del Gobierno con objeto de seguir aglutinando a las fuerzas rupturistas en un mismo espacio electoral.

4. En ese sentido, si el proceso se ratifica y se confirma esta convocatoria, se acuerda que nuestro candidato a la Presidencia del Gobierno participe en el proceso de primarias acordado en Ahora en Común, representando los principios y valores de Izquierda Unida.

5. Izquierda Unida acuerda que sus federaciones, con criterios de coherencia federal, participen en iniciativas de confluencia como Ahora en Común o aquellas otras que como en Catalunya o Galicia se están constituyendo para conformar candidaturas unitarias y llama a su militancia a involucrarse activamente en esos procesos para garantizar que todas las circunscripciones cuenten con candidaturas plurales y rupturistas.

6. Por último, se aprueba que el resultado final del proceso de confluencia será consultado con las bases de Izquierda Unida.


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